COP26 en el año de emergencia sanitaria

*Actualización: desde que se canceló la publicación COP26, lea en consecuencia*

Informe de Ed King, Global Strategic Communications Council (GSCC)

La COP26 y el COVID-19: preguntas y respuestas

A medida que empeora la pandemia del COVID-19 se van suspendiendo o posponiendo importantes eventos deportivos, culturales y políticos. El órgano climático de las Naciones Unidas ha anunciado que no celebrará reuniones presenciales en Bonn ni en ningún otro lugar hasta finales de abril de 2020, y que se han suspendido las misiones oficiales. Como es de esperar, se especula cada vez más sobre si se cancelarán o pospondrán la COP15 en el Convenio sobre la Diversidad Biológica que se celebraría en Kunming (China) en octubre y la Cumbre del Clima COP26 programada para noviembre. 

¿Qué está diciendo el gobierno del Reino Unido?

18/3: «Seguimos trabajando con el objetivo de celebrar el evento en Glasgow en noviembre, para lo que aún faltan ocho meses. Dado que se trata de una situación en evolución, la estamos sometiendo a una revisión constante y detenida, y mantenemos un contacto frecuente con la ONU, con Chile (que ostenta la presidencia actual de la COP) y con otras partes».

19/3: Dominic Raab, Secretario de Asuntos Exteriores del Reino Unido, declaró el miércoles: «La realidad es que estamos esperando a ver cuáles son los plazos que impondrá el coronavirus. Es posible que [la COP26] sea factible». 

¿Compete al Reino Unido esta decisión?

El Reino Unido podría decidir que ya no tiene la capacidad para celebrar la COP o que no desea hacerlo. Pero la decisión sobre su cancelación o postergación tendrá que tomarse con el órgano de las Naciones Unidas para el clima (CMNUCC), que representa a casi 200 países. En última instancia, la autoridad para aplazar la COP recae en Bonn. Si el Reino Unido decide retirarse como anfitrión, la COP podría, en teoría, celebrarse en otro sitio. En 2019 Chile se retiró y España asumió la organización. En la práctica no hay una fecha formal establecida para la decisión, aunque el mes de preaviso que Santiago de Chile dio a Madrid fue bastante ajustado.

¿Cuándo se reunirán otra vez los representantes de la ONU y del Reino Unido?

Hay programada una reunión virtual en abril, cuando se revisará la situación.

¿Podría celebrarse la COP28 por teleconferencia?

Es posible pero poco práctico. Son casi 200 los países que intervienen en las conversaciones de la ONU y además participa una gran cantidad de organizaciones observadoras que desempeñan un papel crucial en el escrutinio del proceso. Se han celebrado reuniones más pequeñas por teleconferencia pero, dada la gran cantidad de participantes y la calidad variable de la conexión a Internet en todo el mundo, sería un gran reto. La práctica espontánea de la diplomacia, el escrutinio activo y vital de la sociedad civil y las numerosas reuniones paralelas son el distintivo de las conferencias de la ONU y es algo que no podría reproducirse en un entorno virtual 

Si se pospone, ¿los países tendrán que presentar de todos modos sus CDN 2020 / planes climáticos?

Sí. Los países se han comprometido, en virtud del Acuerdo de París, a revisar y mejorar cada cinco años sus planes climáticos. Es posible que algunos países vean afectada su planificación por la crisis del COVID-19 y tengan que aplazarla, pero todas las naciones tienen la obligación de cumplir lo que suscribieron en 2015.

¿Esto significa que el clima ha pasado a un segundo plano?

La velocidad de transmisión y la agresividad del coronavirus han tomado por sorpresa a los dirigentes y han obligado a los gobiernos a introducir enormes cambios sistémicos. Es comprensible que nuestros políticos y sociedades estén haciendo frente ahora a los efectos más notorios; en el plazo de dos meses, nuestras conductas, cadenas de suministro y redes de seguridad social se han visto sacudidas.

Evidentemente, en el futuro necesitaremos crear sistemas y estructuras más resistentes para prevenir y responder a estos tipos de crisis; necesitaremos tomar medidas para evitar las causas de estos acontecimientos disruptivos y garantizar la seguridad y salubridad del entorno de vida de las personas. Lo que sabemos es que los acontecimientos globales cada vez más se imponen sobre nuestro entorno natural, nuestras sociedades y economías. En el futuro esto se intensificará, a medida que se sientan más las consecuencias de nuestros actos de contaminación, explotación y extracción.

¿Seguirá desarrollándose la actividad diplomática del Reino Unido en relación con la COP26?

Lógicamente, el coronavirus está reduciendo el número de reuniones internacionales que se celebran en persona y el Reino Unido dice que, en la medida de lo posible, tratará de organizarlas por vías telemáticas. La semana pasada, el enviado especial para la COP26, John Murton, y el presidente de la COP26, Alok Sharma, celebraron reuniones diplomáticas virtuales con Sudáfrica e India.

¿En qué deben centrarse los gobiernos?

En estos momentos difíciles, la prioridad para todos los gobiernos debe ser la salud y el bienestar de sus ciudadanos. Ese debe ser el principal objetivo de todos los dirigentes mundiales y de la ONU, que puede desempeñar un papel crucial para abordar la crisis a nivel global.

A más largo plazo, es evidente que el COVID-19 conducirá a la economía mundial a una recesión —la primera conmoción financiera global desde 2008— y, posiblemente, a la mayor crisis de las últimas décadas. Ya se están barajando infinidad de paquetes: la arquitecta del Acuerdo de París, Laurence Tubiana, ha pedido a los gobiernos que sean «innovadores» y se aseguren de que los paquetes de estímulo económico que serán necesarios tras la pandemia sean compatibles con la acción climática. El partido que gobierna en Corea del Sur ya ha anunciado un «Nuevo Pacto Verde» ahora que el país empieza a superar la pandemia. La UE está planificando una intervención de las mismas características.

El COVID-19 va a ser una tragedia para muchos, en particular en el mundo en desarrollo. Los gobiernos están empezando a crear paquetes de estímulo para reactivar sus economías y los fondos que se destinan a sectores de altas emisiones de carbono para combatir los efectos del virus podrían terminar contribuyendo a la crisis climática y creando daños y riesgos innecesarios. Por ese motivo es esencial que el estímulo económico se emplee no solo para reactivar la economía, sino también para encaminarla por la vía sostenible.

Hoy en día hay muchas oportunidades de invertir en proyectos de infraestructura con bajas emisiones de carbono que generarán empleo y colocarán al mundo en una senda más segura, más justa y más resiliente. Tras la crisis financiera de 2008 los gobiernos desaprovecharon la oportunidad de construir una respuesta económica en torno a estos principios de sostenibilidad. Hoy en día se entiende mejor la emergencia climática y las medidas que se necesitan para abordarla —como almacenaje y energía renovable, electrificación, transporte público, eficiencia energética y resiliencia— tienen ventajas financieras evidentes, además de aportar beneficios sociales y sanitarios.