Reglamento de reparto del esfuerzo

El Reglamento de reparto del esfuerzo (RRE) es la herramienta que tiene Europa para reducir el impacto climático de sectores que no están contemplados en el Régimen de comercio de derechos de emisión de la UE. Abarca el 60 % de las emisiones de gases de efecto invernadero y fija objetivos vinculantes a nivel nacional para el período de 2021 a 2030 en sectores como el del transporte, los edificios, la agricultura y el tratamiento de residuos.

En virtud del Reglamento de reparto del esfuerzo, la reducción de las emisiones en toda la UE es un esfuerzo que se comparte entre todos los Estados miembros de la Unión. Este reparto se calcula principalmente sobre la base de la riqueza de un país medida según su PIB per cápita. Los objetivos nacionales se suman a un objetivo general para 2030 de un 30 % menos en comparación con los niveles de emisión de 2005 para la UE en su totalidad. 

A fin de que resulte menos costoso cumplir con estos objetivos climáticos, los Estados miembros pueden aprovechar diversas flexibilidades. No obstante, algunos de ellos socavan la transición hacia la eliminación completa de emisiones de carbono de sectores no incluidos en el RCDE al permitir que en ellos se emitan más gases de efecto invernadero hasta 2030. Algunas de estas lagunas están causadas, por ejemplo, por el uso de créditos forestales o derechos de emisión del mercado del carbono europeo.

Al igual que sucede con todas las demás políticas climáticas de la UE, se está revisando el Reglamento de reparto del esfuerzo a fin de adecuarlo al Pacto Verde de la UE y al objetivo de neutralidad climática. Carbon Market Watch pide que la UE aproveche esta oportunidad para colmar las lagunas que actualmente debilitan la eficacia de la legislación, y para reforzar los objetivos climáticos nacionales y adecuarlos a un objetivo general de la UE de una reducción de un 65 % en las emisiones para 2030. Además, los países y las regiones deben garantizar que las decisiones relacionadas con, por ejemplo, la planificación urbana, los subsidios agrícolas, la infraestructura de transporte público, la renovación de edificios y la recogida de residuos contribuyan a la transición hacia sociedades sin emisiones de carbono.