Mercado de carbono y precios mínimos de la UE

El Sistema de Comercio de Emisiones de la Unión Europea (EU ETS), a menudo conocido como la herramienta europea por excelencia para combatir el cambio climático. Se estableció en 2005 e incluye más de 11,000 instalaciones en el Área Económica Europea, cubriendo alrededor del 40% de las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) de Europa. El EU ETS es un sistema en el que se establece un tope, el cual determina la cantidad total de gases de efecto invernadero que las empresas pueden emitir. El tope se reduce cada año y las empresas reciben o compran derechos de emisión que pueden comercializar según proceda.

Desde el principio, el mecanismo ha sufrido de su excedente de derechos de emisión, que ha llevado a un precio demasiado bajo para estimular una transformación respetuosa con el clima. Las causas principales de su precio insuficiente son un objetivo general poco ambicioso, la crisis económica que comenzó en 2008 y la entrada de créditos internacionales.

La situación podría mejorar en el futuro con una reforma que eliminará los permisos de emisión excedentes del mercado. Sin embargo, esta reducción del excedente ocurrirá de forma gradual, muy lentamente y demasiado tarde para eliminar todos los permisos excedentes en los próximos años. Tal como están las cosas, el precio del carbono de la UE no será lo suficientemente alto como para hacer que los combustibles fósiles sean financieramente poco atractivos, un paso crucial para limitar el calentamiento global.

Un precio mínimo sobre el carbono que verdaderamente refleje el costo de la contaminación en la sociedad, ya sea a nivel regional o europeo, ayudaría a resolver el problema de los precios demasiado bajos y a la seguridad de la inversión.

Carbon Market Watch aboga por revisiones periódicas del ETS de la UE para ajustarlo a mantenerse por debajo del calentamiento de 1.5 ° C, según lo acordado en el acuerdo climático de París. Además, pedimos que se elimine gradualmente la asignación gratuita de permisos de contaminación a los actores de la industria, que en el pasado obtuvieron ganancias inesperadas de más de 25 mil millones de euros del ETS de la UE. Los ingresos generados por el precio del carbono deben regresar a los grupos más vulnerables que se ven afectados negativamente por el cambio climático o las políticas para combatirlo.