Cinco lecciones relacionadas con nuevos datos de compensaciones voluntarias

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El reciente aumento del interés por las compensaciones voluntarias genera ciertas inquietudes, pero al mismo tiempo conlleva algunas ventajas. Una de ellas es la demanda de más transparencia. Trove Intelligence ha lanzado una nueva base de datos pública con información sobre compensaciones voluntarias extraída de los cuatro registros más importantes. Esta se suma a otras plataformas similares, como las de Climate Focus y AlliedOffsets.

A continuación, exponemos las cinco principales lecciones que podemos extraer de estos datos.

  1. Abundancia desmedida

La primera lección es que aún hay una gran oferta de créditos en el mercado. De todas las unidades de reducciones voluntarias emitidas desde que las compensaciones empezaron a «ponerse de moda», aún están disponibles el 44 %. Eso equivale a más de 360 millones de créditos, es decir, cuatro veces el número de compensaciones usadas en 2020, que fue un año récord. El superávit no solo es elevado, sino que además está creciendo. En concreto, esto significa que cada año se emiten más créditos de carbono de los que utilizan las empresas como parte de sus compromisos voluntarios para la protección del clima.

Fuente: Trove Intelligence (2021)

¿Qué significa esto? Este gráfico muestra la acumulación de créditos a lo largo del tiempo. Son créditos que se crearon, pero que nadie compró. También muestra qué tipo de proyectos crearon los créditos, por ejemplo, proyectos forestales, de energía renovable, etc. La última barra a la derecha indica el número total de créditos disponibles en 2020, desglosados por tipo de proyecto.
  1. Alguien olvidó invitar a los PMA

Se habla mucho de que los mercados de carbono canalizan financiación hacia los países más pobres, pero no hay ningún PMA entre los 10 países más beneficiados por la financiación a través de compensaciones. Los tres países desde los que se ha vendido la mayor cantidad de créditos son la India (19 % de todas las compensaciones utilizadas), los Estados Unidos (18 %) y China (13 %). Esos mismos países, y en el mismo orden, son los tres países con la mayor cantidad de compensaciones aún disponibles en el mercado.

Fuente: Trove Intelligence (2021)

¿Qué significa esto? Esta tabla, básicamente, contesta la siguiente pregunta: ¿de dónde procedían las compensaciones utilizadas por las empresas? Esto significa que no se clasifica a los países conforme a la cantidad de compensaciones que crearon, sino conforme a la cantidad de compensaciones creadas dentro de su territorio que han sido utilizadas por empresas. Debe tenerse en cuenta que no son los gobiernos de los países los que están vendiendo los créditos; esta es simplemente una manera de indicar dónde se están llevando a cabo las actividades de reducción de emisiones para las que se vendieron los créditos.
  1. El poder de los árboles

Los tipos de compensaciones más usadas pertenecen al sector energético y al de uso de la tierra y silvicultura (UTCUTS), específicamente, a proyectos de energía renovable y de deforestación evitada (REDD+). Conjuntamente, suponen un 65 % de todos los créditos utilizados hasta ahora, de los cuales el 44 % proceden de proyectos de energía renovable y el 21 % de proyectos REDD+. Esto concuerda con el hecho de que estos tipos de proyectos suponen un porcentaje predominante en todas las compensaciones emitidas hasta la fecha.

Muchos créditos de energía renovable fueron emitidos por proyectos antiguos, pues los proyectos de energía eléctrica renovable a gran escala permitían generar grandes cantidades de créditos. Estos proyectos ya no pueden incluirse en los principales registros del mercado voluntario. Por otro lado, los créditos de proyectos REDD+ y de otros proyectos de uso de la tierra cada vez son más populares, a pesar de que tienen  fallos importantes relacionados con incertidumbres en las mediciones y la falta de permanencia.

Fuente: Trove Intelligence (2021)

¿Qué significa esto? Este gráfico muestra la acumulación de créditos usados a lo largo del tiempo. Con el paso de los años, las empresas han ido usando cada vez más créditos. La última barra, de 2020, indica todos los créditos que se han usado hasta la fecha desglosados por tipo de proyecto.
  1. Fecha de consumo preferente: véase el envase

Está claro que aún hay muchos créditos antiguos que no se han vendido, pero uno de los argumentos más habituales en contra de la reglamentación sigue siendo que «el mercado» se autorregulará. ¿Está sucediendo eso? No.

En 2020, la mitad de los créditos utilizados tenían al menos 5 años. De cara al futuro, debería considerarse más seriamente la idea de fijar fechas de caducidad para los créditos de carbono.

Fuente: Trove Intelligence (2021)

¿Qué significa esto? Este gráfico indica el porcentaje de compensaciones utilizadas en 2020 que superaban cierta antigüedad. Por ejemplo, en 2015 el porcentaje es del 48 %, lo que significa que el 48 % de los créditos utilizados en 2020 correspondían a reducciones de emisiones realizadas en 2015 o antes.
  1. Un solo estándar para todos

Este debería ser solo un encabezado, no la realidad, puesto que la diversidad y la sana competencia son necesarias para elevar el nivel de calidad de los créditos de carbono. Sin embargo, actualmente el estándar Verra, de Estados Unidos, es el predominante en el mercado. Casi el 70 % de todos los créditos de compensación utilizados hasta ahora han sido emitidos por Verra. Gold Standard ocupa el segundo puesto, con solo un 17 %. Los otros dos estándares norteamericanos incluidos en esta base de datos emiten una cantidad de unidades similar a la de Gold Standard, pero la mayoría se emplean para el cumplimiento normativo en California, en vez de como compensaciones voluntarias.

Fuente: Trove Intelligence (2021)

¿Qué significa esto? Este gráfico indica la cantidad de compensaciones utilizadas por empresas hasta 2020 que fueron creadas en virtud de cada estándar.

Conclusión

La principal lección que se puede extraer de esto es que el mercado voluntario de carbono no está alcanzado sus objetivos. Los países más pobres no se han beneficiado significativamente del sistema. Además, una gran cantidad de las compensaciones utilizadas por las empresas son antiguas y proceden de proyectos a gran escala con una adicionalidad/vulnerabilidad y permanencia cuestionables. Por último, la predominancia de un estándar concreto que se supone que tiene la función de garantizar la integridad del sistema significa que una gran parte de la responsabilidad recae sobre solo unos pocos. Esto podría poner en riesgo la estabilidad y la reputación del sistema, especialmente si tiene que crecer mucho.

En adelante, los fondos del sector privado desempeñarán un papel importante y los créditos de carbono podrían contribuir a canalizar esa financiación. Sin embargo, es necesario reformar algunos elementos del mercado voluntario y deben fomentarse y adoptarse alternativas a la compensación.

*Aclaraciones técnicas sobre los datos*

Todas las cifras que se presentan se extrajeron de la base de datos de Trove Intelligence, que recoge información de los registros de los estándares VCS, CAR, ACR y GS. Las cifras se contrastaron con las de la base de datos de Climate Focus para comprobar su exactitud en la medida de lo posible. La base de datos de Trove Intelligence incluye unidades emitidas por ACR y CAR para su uso en el régimen de comercio con fijación previa de límites máximos de California, pero separa claramente las cancelaciones (unidades usadas para el cumplimiento normativo) de las eliminaciones (unidades usadas para fines voluntarios). Todas las alusiones a «usos» de compensaciones en este artículo hacen referencia a las eliminaciones, es decir, a los usos voluntarios, dado que las cancelaciones no forman parte de lo que se considera normalmente el mercado voluntario.

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