Los nuevos objetivos climáticos de Europa: ¿son más que una bonita portada?

Entrevista con Agnese Ruggiero

En un año «normal» los importantes anuncios del mes pasado sobre políticas climáticas en Europa y China habrían sido muy comentados en todo el mundo. Lamentablemente, este año es cualquier cosa menos normal.

En primer lugar, en el discurso sobre el estado de la Unión, la Comisión Europea propuso un plan para aumentar el objetivo del bloque de reducir las emisiones de GEI para 2030 hasta un total de 55 % por debajo de los niveles de 1990. Por si fuera poco, de un modo algo inesperado y además eclipsado por la pandemia de la covid, China anunció después sus asombrosos planes de alcanzar la neutralidad de carbono para el año 2060. Estos anuncios se producen el mismo año que las partes de la CMNUCC debían aumentar sus contribuciones determinadas a nivel nacional en la COP26 de Glasgow, que ahora está aplazada. Si bien las noticias que salieron de Europa eran muy esperadas, el nuevo compromiso de China no lo era en absoluto. Podría pensarse que el propósito de China ha sido incrementar su influencia en la esfera internacional utilizando la acción climática como vector.

¿Es este un punto de inflexión en el que los grandes emisores finalmente han decidido actuar en relación con el cambio climático? Entre otras cosas, estos anuncios sugieren que, desde una perspectiva geopolítica, la UE y China (nada menos que para beneficio del clima) celebrarían la posible victoria de Biden por su estímulo al esfuerzo colectivo. Dicho de otro modo, cuatro años más de Trump tendrían resultados nefastos para el clima.

A la vista de estas novedades, WT! conversó con Agnese Ruggiero, responsable de políticas en Carbon Market Watch, sobre lo que de verdad ha pasado en Europa y lo que significa para el futuro de la diplomacia climática internacional.

¿Cuáles son algunas de las conclusiones principales que se extraen del nuevo plan climático de la UE?

La Comisión von der Leyen quiere pasar a la historia por sus esfuerzos para combatir el cambio climático y por el aumento del objetivo de la UE del 40 % al 55 %. Sin embargo, parece no estar escuchando del todo a la ciencia ni siguiendo los principios de equidad de la ONU. A fin de cumplir con la parte que le corresponde en la acción climática mundial para que el objetivo de París siga siendo factible, la UE debería perseguir una reducción de un 65 % en sus emisiones para el año 2030.

Para alcanzar una reducción del 55 % en las emisiones de gases de efecto invernadero, el nuevo plan climático se basa, principalmente, en los siguientes elementos principales: más sumideros de carbono por uso del suelo, un Régimen de comercio de derechos de emisión (RCDE UE) ampliado y ajustes fiscales en frontera relativos al carbono –lo que incrementaría el precio de las importaciones a la UE de productos elaborados con alto consumo de carbono– que proteja e implique a la industria durante la transición ecológica.

En cuanto al primer punto, una mayor dependencia de los sumideros de carbono para el sector agrario y forestal no parece ser una buena idea, pues supone permitir que se incluyan absorciones de CO2 en el sector del uso del suelo, como bosques, campos de cultivo y praderas, lo cual no está contemplado en el actual marco climático. Además de promover una «contabilidad creativa», esta práctica podría diluir la efectividad de este objetivo. De hecho, los primeros cálculos demuestran que la inclusión de sumideros de carbono tendría como resultado una reducción efectiva del CO2 de aproximadamente un 52 %, en vez de un 55 %.

 ¿Es el Pacto Verde Europeo lo mismo que este nuevo plan climático?

No precisamente. Con el Pacto Verde la UE se comprometió a alcanzar la neutralidad climática para 2050 y presentó un conjunto de iniciativas políticas dirigidas a lograr ese objetivo. El plan climático anunciado ahora revisa el objetivo de reducción de emisiones para 2030 y es una de las iniciativas derivadas del Pacto Verde. Se trata de un paso necesario si Europa de verdad quiere alcanzar la neutralidad climática para 2050. Tal como admitió la Comisión en el comunicado emitido este mes, con el actual marco climático la UE alcanzaría una reducción de un 60 % para 2050. Este plan incrementa el ritmo de reducción y coloca a la UE un poco más cerca del objetivo de neutralidad climática en 2050.

¿Cómo contribuiría este nuevo plan climático a una recuperación ecológica?

El compromiso de alcanzar un objetivo climático más alto lanza una señal contundente para las inversiones públicas y privadas. Habrá más recursos disponibles para la acción climática y esto impulsará una recuperación económica ecológica. No obstante, para garantizar el éxito es esencial que los estados miembros también asignen los recursos necesarios a la transición ecológica dentro de los planes nacionales de recuperación y resiliencia.

¿Cuál será el efecto de este nuevo plan sobre el Régimen de comercio de derechos de emisión de la UE? 

El comunicado de la Comisión Europea que acompaña a la evaluación del impacto subraya la necesidad de revisar el RCDE UE a la luz del aumento del objetivo para 2030. Revisar la legislación para hacerla más efectiva –por ejemplo, aumentando el ritmo al que se reduce el límite todos los años– es claramente una buena idea. Sin embargo, la implantación del plan podría dar como resultado una ampliación del RCDE para abarcar sectores que actualmente no están incluidos, como los del transporte por carretera y los edificios, y somos muy escépticos respecto a eso, aunque sí nos parece bien la inclusión del sector de la navegación. El riesgo de esto es que el impacto sobre las emisiones de esos sectores sea muy reducido pero, al mismo tiempo, se socave la eficacia de la legislación actual, como el Reglamento de reparto del esfuerzo (RRE).

¿Los estados miembros de la UE están respaldando el plan? ¿Tienen la capacidad o la disposición para cumplir el aumento del objetivo? 

Creo que la Comisión sabe que en este momento es poco probable que los estados miembros se comprometan a más. El día del anuncio del plan climático con el nuevo objetivo para 2030, la Comisión también publicó una evaluación de los Planes Nacionales de Energía y Clima de toda la UE. La he leído y dice claramente que «la UE está en vías de superar [en un 1 %] su actual objetivo de reducción de emisiones de gases de efecto invernadero en un 40 % para 2030». De modo que, si todo sale bien, podemos esperar una reducción total de un 41 % para 2030.

Si sumamos esto al hecho de que el RCDE UE tendría un papel más destacado en el nuevo plan, se deduce que probablemente el aumento del objetivo no cuenta con el respaldo total de los estados miembros, al menos no de todos. Todo esto debe ser acordado por los legisladores de la UE durante los próximos años y algunos estados, como Suecia, Finlandia y Dinamarca, apoyan abiertamente una reducción de entre el 60 % y el 65 %. Veremos qué sucede.

Al fijar un nuevo objetivo climático para Europa para 2030, la UE prácticamente está sugiriendo una futura ampliación de su compromiso climático internacional (CDN) en el marco del Acuerdo de París. ¿Considera que esto fortalece el liderazgo climático de la UE? 

La UE está intentando fortalecer su liderazgo climático. El Pacto Verde de la UE fue un anuncio audaz, dado que comprometía a la UE con el objetivo de alcanzar la neutralidad climática para 2050. Supuso un gran compromiso y ahora la Comisión Europea lo está impulsando con la Ley del Clima, el nuevo objetivo para 2030 y la medida de ajustes fiscales en frontera para el carbono (cualquiera que sea su forma). No obstante, la pregunta crucial es si los estados miembros están dispuestos a ejercer el mismo liderazgo. Si no lo están, esto se trataría solo de una bonita portada sin contenido y el mundo terminará dándose cuenta.

Desde el punto de vista geopolítico, ¿cree que este anuncio (como especulan algunas personas) es un adelanto de los pasos que se darían si (con suerte) Biden gana las elecciones y Estados Unidos y China evalúan de nuevo sus propios objetivos en 2021 antes de la próxima COP?

Es posible. La Comisión está intentando ser la Comisión «geopolítica». Desde luego, a su anuncio siguió el de China sobre su intención de alcanzar la neutralidad climática para 2060, aunque aún no se conocen los detalles de la ejecución.

Esperamos que ambos anuncios también contribuyan a impulsar una acción climática más ambiciosa en Estados Unidos, independientemente de quién forme el nuevo gobierno.