El camino por recorrer de los mercados de carbono de la ONU

El 10 de mayo concluyó en Bonn otra ronda de las negociaciones sobre el clima donde se discutió el «Reglamento del Acuerdo de París», un conjunto normativo destinado a regular la materialización de los compromisos planteados en París a partir de 2020. El Reglamento se terminará de redactar en la conferencia de las Naciones Unidas sobre el cambio climático (COP24) que se celebrará en diciembre de este año en Katowice, Polonia. Las negociaciones sobre las disposiciones del Acuerdo de París en materia de mercados giraron en torno a este proceso, si bien quedan algunas cuestiones controvertidas que deberán resolverse en la próxima sesión de Bangkok antes de poder adoptar el Reglamento.

Evitar la doble contabilización

Para que los mercados de carbono sean verdaderamente útiles para alcanzar los objetivos del Acuerdo de París, hay que evitar que una misma reducción de emisiones sea declarada varias veces. Uno de los retos que se plantearon en Bonn fue cómo trabajar no solo desde dentro, sino también entre la CMNUCC y el futuro Plan de Compensación y Reducción del Carbono para la Aviación Internacional (CORSIA) que iniciará su fase piloto en 2021. Será crucial evitar que un país y una aerolínea puedan reclamar un mismo crédito.

Una posible solución sería el establecimiento de un registro internacional, por ejemplo en el marco del futuro Mecanismo de Desarrollo Sostenible (MDS) (artículo 6.4), para controlar la emisión, comercialización y cancelación o uso de los créditos por parte de los países. Esto permitiría la identificación inequívoca de los créditos reclamados o cancelados por un país a partir del fondo de créditos comercializables.

El dilema de la adicionalidad

Además del problema de la doble contabilización, habrá que establecer unas reglas que garanticen que los créditos reflejen reducciones de emisiones que no habrían tenido lugar de otro modo, esto es, garantizar la adicionalidad.

En el nuevo panorama internacional, donde todos los países tienen unos objetivos de reducción de emisiones que cumplir, esta es una cuestión muy compleja. Para garantizar la adicionalidad, habría que limitar la asignación de créditos a aquellas reducciones de emisiones que fueran más allá de lo planteado en los compromisos nacionales.

Defender los derechos de las comunidades afectadas

Además de las medidas para el fomento de la integridad medioambiental, en los mecanismos del artículo 6 se debe aprender de los errores del pasado e incluir un ambicioso conjunto normativo que proteja los derechos de los actores locales, y especialmente de los pueblos indígenas.

Aquí habría que incluir, como mínimo, una serie de pasos claros y obligatorios sobre la realización de consultas con los actores locales, así como un procedimiento de reclamaciones transparente y previsible para que las partes afectadas puedan presentar sus quejas.

Peligro: ¡aire caliente!

El mecanismo de «enfoques cooperativos» (artículo 6.2) viene acompañado de un alto riesgo de comercialización de «aire caliente», es decir, créditos de carbono generados a partir de objetivos poco o nada ambiciosos y que por tanto no reflejan auténticas reducciones de emisiones. La comercialización de este tipo de créditos debería evitarse, y habrá que implantar medidas para garantizar que esos créditos no se utilizan dentro del CORSIA.

Lo ambicioso es dejar de compensar

Por último, un enfoque climático verdaderamente ambicioso en la línea del Acuerdo de París exige una ruptura clara de la lógica de la compensación que ha venido minando los esfuerzos por el clima durante el período del Protocolo de Kioto.

Por consiguiente, el MDS debería establecerse como un plan financiero climático basado en los resultados para garantizar que las emisiones resultan efectivamente reducidas más que meramente desplazadas. Esto permitiría disponer de fondos para proyectos climáticos que no se llevarían a cabo de otro modo, ayudando además a los países desarrollados a cumplir los compromisos financieros climáticos asumidos con los países en desarrollo.

Un buen diseño del artículo 6 podría aumentar el nivel de ambición de la acción climática, al mismo tiempo protegiendo los derechos humanos y los derechos de las personas afectadas por los proyectos de mitigación climática. Sin embargo, todavía queda mucho trabajo por hacer, y los países deberán trabajar duro de aquí a diciembre para estar en disposición de garantizar el éxito en Katowice.