La tarificación del carbono para alcanzar los objetivos de París

Carbon Market Watch acaba de presentar un briefing sobre la fijación del precio del carbono. Aki Kachi, director internacional de políticas, hace una breve introducción sobre lo que estas políticas pueden ayudar a alcanzar y por qué la sociedad civil debería involucrarse.

2017 ha sido unos de los años en los que se han registrado temperaturas más altas. Ha habido días en los que ha hecho demasiado calor para que los aviones pudieran volar y tanto Estados Unidos como Asia han sido golpeados por varios huracanes, tifones y tormentas tropicales graves. Otras regiones del mundo han sido víctimas de sequías, incendios forestales, fuertes lluvias y otros fenómenos climáticos extremos.

La tarificación de las emisiones de carbono tiene el potencial para ser un poderoso instrumento en la lucha contra el cambio climático. Sin embargo, no hay suficientes países que hayan establecido un precio al carbono y, la mayoría de los países que lo han hecho, han propuesto precios bajos y otras políticas que perjudican su efectividad.

La complejidad de una adecuada tarificación del carbono

¿Es posible actualmente establecer un precio para todo el daño que el cambio climático está causando? Pérdida de biodiversidad, acidificación de los océanos, aumento del nivel del mar, sequías, hambre, propagación de enfermedades tropicales, fenómenos climáticos extremos, inestabilidad política y otros efectos adversos, todavía latentes. La respuesta no es fácil de calcular. No obstante, economistas de prestigio que trabajan con la Comisión de Alto Nivel para los Precios del Carbono han descubierto recientemente que un precio de al menos 40-80 USD/tCO2 para el 2020 y de 50-100 USD/tCO2 para el 2030 es necesario si se quieren alcanzar los objetivos climáticos del Acuerdo de París.

Evidentemente, la fijación del precio del carbono no lo soluciona todo. Esta política debería complementarse con otras de igual relevancia para vencer barreras como los incentivos divididos entre propietarios y usuarios para la eficiencia energética, el alto coste de la investigación y la promoción del desarrollo y de la tecnología.

Asimismo, existen diversos factores que pueden afectar negativamente a un precio del carbono que habría que disminuir de manera gradual hasta eliminarlo, por ejemplo: las subvenciones a los combustibles fósiles, la asignación gratuita de permisos de emisión, exenciones de impuestos, devoluciones y compensación de emisiones de carbono.

El potencial de los beneficios colaterales y la importancia de una sociedad civil involucrada

Si se hace bien, la fijación del precio del carbono puede ofrecer importantes beneficios colaterales no climáticos, incluyendo una mejorada calidad del aire y la obtención de impuestos que pueden emplearse para cuestiones adicionales, como una transición justa, otras medidas climáticas o la reducción de tasas. Una reinversión inteligente de los impuestos puede conducir a un doble dividendo de crecimiento económico. Teniendo en cuenta estos beneficios colaterales, la tarificación de las emisiones de carbono es una buena idea y va en línea con los propios intereses del país, a pesar del camino que tomen otros países.

Por estas razones, las políticas decididas sobre el precio del carbono necesitan un gran apoyo por parte de la sociedad civil. Las organizaciones no gubernamentales sobre medio ambiente y otros grupos de la sociedad civil juegan un papel esencial en las políticas climáticas, como un importante contrapeso a los intereses de las industrias emisoras. Con este briefing, esperamos potenciar la capacidad de la sociedad civil para que pueda contribuir en la elaboración de políticas nacionales e internacionales sobre la fijación del precio del carbono.

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