WATCH THIS! #13: ¿Todo el carbono se crea de la misma manera?

Uno de los motivos por los que el cambio climático es tan difícil de combatir es la apabullante variedad de recursos y sectores que contribuyen al problema. Se están llevando a cabo algunas políticas y medidas para abordar ciertos recursos, pero una de las ventajas percibidas de los mercados de carbono es que permiten combinar una serie de recursos bajo una sola política y después permiten al mercado identificar los costes más bajos para reducir las emisiones.

Aunque puede ser una forma adecuada de tratar con ciertos sectores industriales, quienes diseñan las políticas a menudo han incluido las emisiones biológicas (emisiones de animales y plantas) en el mismo mercado, tratándolas como equivalentes a las emisiones fósiles (la quema por parte del hombre de los combustibles fósiles), ya que «una tonelada es una tonelada » y eso «es lo que la atmósfera percibe». A menudo se hace en aras de la conveniencia política, para debilitar la resistencia a la decarbonización de los intereses en los combustibles fósiles. No obstante, las dos fuentes de carbono (fósil y biológica) no son científicamente intercambiables o «fungibles».

El motivo es que la imagen de los flujos de carbono (tal y como la atmósfera la percibe) ignora los diferentes dinamismos en los ciclos de carbono del carbono fósil y biológico.

El carbono fósil que encontramos en los combustibles fósiles se asentó principalmente en el período carbonífero hace entre 359,2 y 299 millones de años, y solamente se libera a través de la acción humana, con la quema de los combustibles fósiles. El proceso de almacenamiento geológico del carbono tiene lugar a escalas temporales geológicas. En otras palabras, cientos de millones de años.

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Por el contrario, los cambios en las cantidades de carbono en la biosfera (la superficie y la atmósfera de la Tierra) operan a escalas mucho más breves que las geológicas, permitiendo que se produzcan emisiones rápidas a través de los cambios en el uso de los terrenos, los incendios, los ataques de insectos y las reacciones al ascenso de las temperaturas.

 

Además de las diferencias básicas en las escalas temporales de los dos tipos de carbono, existen límites en el área terrenal sobre cuánta tierra puede utilizarse para absorber el carbono fósil. Además, el incremento de carbono en la biosfera afecta a los flujos de nutrientes necesarios para la vida de las plantas, especialmente el nitrógeno. Esto puede afectar, potencialmente, a la vida de las plantas en general y, eventualmente, empeorar el cambio climático.

Otro motivo por el que confiar en los sumideros biológicos (conservación y plantación de bosques para almacenar carbono) para compensar el carbono fósil es una mala idea es el tema del rendimiento: El Panel Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático[1] ha destacado que «El carbono almacenado en los ecosistemas terrestres es vulnerable de volver a la atmósfera, por una mayor frecuencia de incendios debida al cambio climático y por la sensibilidad de la respiración del ecosistema al aumento de las temperaturas». En otras palabras, los bosques no solamente almacenan carbono sino que lo devuelven a la atmósfera y este proceso se está incrementando con el exceso de emisiones de gases de efecto invernadero. No quemar combustibles fósiles es la única forma permanente de no incrementar la carga atmosférica de CO2.

En realidad, hacen falta acciones para combatir tanto las emisiones procedentes de fuentes fósiles como biológicas. La humanidad necesita poner fin a la era de los combustibles fósiles lo antes posible, y con toda seguridad antes de 2050. Pero también hay una crisis de biodiversidad en que la pérdida de bosques y otros ecosistemas contribuye no solamente a la crisis climática, sino también al empobrecimiento de la vida en la Tierra.

[1] IPCC, 2014, Grupo de trabajo 2: Impactos, adaptación y vulnerabilidad

Escrito por Kat Watts, Asesora de política climática internacional en Carbon Market Watch
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